Udio admite haber usado audio de YouTube para entrenar sus modelos de inteligencia artificial, aunque niega haber vulnerado los derechos de Sony Music. La confesión por parte de la start-up musica, que consta en un escrito judicial presentado en Nueva York a raíz de la demanda presentada por la discográfica
Esta información pone de manifiesto las tensiones existentes entre la industria musical y las empresas de IA generativa respecto al uso de contenidos protegidos como datos de entrenamiento.
Qué ha reconocido Udio
Según la información publicada por Music Business Worldwide, Udio detalla en su respuesta judicial que su sistema se entrenó con «una amplia variedad de grabaciones sonoras procedentes de fuentes disponibles públicamente«, entre las que se incluye material obtenido de YouTube mediante herramientas como YT-DLP.
La empresa argumenta que su uso de estos materiales está amparado por el fair use, aunque Sony Music y otras discográficas han rechazado este argumento, afirmando que el uso masivo y no autorizado de grabaciones protegidas no puede considerarse justo. Udio defiende que cualquier reproducción temporal de obras protegidas estaría amparada por la doctrina del fair use y que el resultado final es una creación transformadora.
El contexto de la demanda
Mientras que Universal Music Group y Warner Music Group ya retiraron sus demandas contra Udio tras llegar a acuerdos en octubre y noviembre de 2025, respectivamente, el caso de Sony Music sigue activo.
La discográfica, junto con Arista Music y Arista Records, sostiene que Udio vulneró derechos de autor de forma directa y secundaria al utilizar miles de grabaciones sin licencia. La demanda también acusa a la plataforma de haber eludido las medidas técnicas de protección implementadas por YouTube.
El juez federal ya había rechazado previamente la moción de desestimación de Udio en relación con esta última acusación, permitiendo que el caso avance hacia una fase probatoria más amplia.
Implicaciones
Este litigio se suma a la oleada de demandas presentadas por las grandes discográficas contra plataformas de IA generativa como Suno o Anthropic.
La causa sigue abierta y puede convertirse en una referencia importante para delimitar hasta dónde llega el entrenamiento de modelos de IA, qué uso puede hacerse de contenidos alojados en plataformas abiertas y cómo se interpreta la protección de los derechos de autor en la música generada por IA.

