Vía Tempo&Stomp
Un briefing elaborado a petición de la Comisión de Cultura y Educación (CULT) del Parlamento Europeo analiza cómo adaptar la regulación de la IA en la cultura a los sectores audiovisual, editorial y de streaming musical, identifica riesgos y oportunidades y formula una serie de recomendaciones sobre derechos, transparencia, empleo, diversidad y gobernanza.
Siete propuestas con impacto potencial para la música
- Sustituir el opt-out (mecanismo de exclusión) por un modelo de opt-in (consentimiento previo) para el uso de contenidos por parte de modelos de IA. El documento propone pasar de un sistema en el que los titulares deben manifestar expresamente que no quieren que sus obras sean utilizadas a otro en el que su uso requiera autorización previa. El objetivo es invertir la carga de la decisión de manera que se exija consentimiento previo en lugar de asumir que el contenido puede utilizarse salvo que el titular manifieste lo contrario.
- Extender los mecanismos de exclusión más allá del entrenamiento para cubrir también usos posteriores de los contenidos durante la explotación de los sistemas de IA. Por ejemplo, esto incluye situaciones en las que un sistema ya entrenado recupera información externa para utilizarla en la generación de una respuesta.
- Reforzar la transparencia y el etiquetado a lo largo de la cadena de distribución de contenido. El documento plantea que no basta con exigir obligaciones a quienes desarrollan los modelos de IA y propone que distribuidores, agregadores y plataformas también asuman responsabilidades de transparencia y etiquetado cuando intervienen en la puesta a disposición de contenidos generados mediante IA, de manera que la trazabilidad no dependa únicamente del proveedor del modelo.
- Exigir la identificación y el registro de los web crawlers utilizados para entrenamiento o explotación de datos. Los web crawlers son programas automatizados que recorren páginas y servicios online para localizar y recopilar información. El briefing propone que aquellos utilizados para entrenar sistemas de IA o para recoger datos durante su explotación estén obligados a identificarse y registrarse con el objetivo de facilitar la supervisión, la transparencia y la rendición de cuentas sobre la recopilación de contenidos y datos.
- Impulsar mecanismos de negociación colectiva para que creadores, artistas y titulares de derechos puedan establecer conjuntamente condiciones sobre el uso de IA. Esto permitiría trasladar determinadas condiciones desde la negociación individual hacia fórmulas colectivas mediante las que creadores, artistas y titulares puedan establecer y hacer cumplir conjuntamente límites o condiciones sobre el uso de IA. La idea es que estas reglas no dependan únicamente de decisiones individuales frente a desarrolladores o plataformas con mayor capacidad de negociación.
- Crear un observatorio europeo que mida de forma independiente el impacto de la IA sobre el empleo y los sectores culturales, ante la falta actual de datos comparables.
- Promover modelos alternativos de remuneración al pro-rata en streaming, al considerar que el sistema actual puede incentivar contenidos generados por IA y manipulación artificial. En el modelo pro-rata los ingresos de un periodo se agrupan y después se reparten en función de la cuota total de reproducciones en ese período. Según el documento, esto puede favorecer a quienes suben grandes cantidades de contenido generado por IA e inflan artificialmente sus escuchas mediante bots o manipulación de recomendaciones.
¿Por qué es relevante?
Al haber sido elaborado a petición de la Comisión CULT del Parlamento Europeo permite identificar algunas de las opciones que están entrando en el debate institucional europeo sobre IA y cultura.
El documento reúne en una misma propuesta regulatoria cuestiones que hasta ahora suelen abordarse por separado tales como el entrenamiento, la transparencia, los derechos de artistas y creadores, las plataformas, el fraude y el empleo.

